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Arte

Casa-Natal de San Ignacio de Loiola

Casa-Natal de San Ignacio de Loiola en Azpeitia
Azpeitia
Lugar. Casa Natal S. Ignacio de Loiola de Azpeitia (Museo
Fecha. Desde el 1 de enero
al 31 de diciembre

Hora.
OrganizaCasa Natal de San Ignacio de Loyola

Museo Casa-Natal. La antigua Casa-Torre de los Loiola, la cuna de San Ignacio, se conserva rodeada por las paredes exteriores del Santuario, al lado de la Basílica.

Los miles de visitantes que se acercan hasta Loiola a lo largo del año tienen una parada obligada en la Casa de San Ignacio. Esta importante construcción se halla rodeada en su totalidad por las paredes de la fachada exterior del Santuario, lo que imposibilita su visión desde el exterior. Accediendo a través de una puerta lateral a la Basílica los visitantes se encontrarán con un pequeño patio presidido por una escultura de Iñigo de Loiola convaleciente en la camilla y, a su lado, la puerta de acceso a la Casa de San Ignacio.

Además de su importancia como cuna del santo, la Casa-Torre de Loiola tiene una amplia e importante historia que se pierde en los tiempos como casa solariega de los poderosos Loiola. Conservada casi en su totalidad, muestra en su fachada claras influencias del estilo mudéjar, consecuencia de su última reconstrucción, allá por el siglo XV.

El conjunto del Santuario está edificado en torno a un lugar que lo justifica: la Casa Torre medieval en la que Íñigo de Loyola, el futuro San Ignacio, nació en 1491 y se convirtió a Dios en 1521. El corazón de Loyola es esa Casa Torre, solar del linaje de Oñaz y Loyola, que hoy se conoce como la Casa Natal. Se compone de cuatro plantas:

La planta baja, con sus muros de casi dos metros de espesor, sus siete troneras ante una de las cuales está emplazada una vieja bombarda, sus cuatro recios pilares centrales de madera calzados en piedra, y su rudo pavimento de losas y guijarros, nos evoca la época medieval y feudal de la familia de Oñaz y Loyola, un linaje del que conocemos, a partir del siglo XIII, las 9 generaciones anteriores a la de Iñigo.

El primer piso, encerrado entre los recios muros de piedra de la vieja fortaleza, estaba dedicado a la cocina y a las habitaciones de la servidumbre. En la vieja cocina de la Casa Torre, amos y criados convivían en torno al fuego del hogar. Aquí se contaban las viejas historias del linaje, trasmitiendo así la cultura familiar.

El segundo piso pertenece ya a la parte de la Casa Torre reconstruida en ladrillo por el abuelo de Iñigo en 1460. Era la planta noble de la casa, en la que se hallaban las estancias del Señor y la Señora de Oñaz y Loyola y las habitaciones de representación: el Oratorio de la Casa, el comedor, y el Salón de Honor destinado a recibir a los huéspedes principales en las grandes ocasiones.

El tercer piso alberga la Capilla de la Conversión, esa habitación en la que Iñigo fue operado repetidas veces y en la que estuvo a punto de morir. La lectura de unas vidas de Santos y La vida de Cristo fueron abriendo ante Iñigo un nuevo mundo. Empezó a preguntarse si no podría hacer también él las cosas que habían hecho los Santos. Más aún, su voluntad se inclinaba a realizarlas. Poco a poco, lo que había empezado casi como un torneo consigo mismo, se fue convirtiendo en algo nuevo y distinto: inesperadamente, en esta habitación de convaleciente, Dios va enamorando a Iñigo, e Iñigo se va enamorando de Dios.

Enlaces de interés:
Casa-Natal de San Ignacio de Loiola.
Tierra Ignaciana

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