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Arte

Exposición: "Hitchcock, más allá del suspense"

Exposición:
Donostia-San Sebastián
Lugar. Museo San Telmo
Fecha. Desde el 16 de junio
al 1 de octubre

Hora. 10:00-20:00
Precio. 6,00 €
OrganizaMuseo Municipal de San Telmo.

San Telmo Museoa presenta "Hitchcock, más allá del suspense", exposición que aborda los aspectos más relevantes de la vida y la obra del cineasta inglés.

  • La exposición, producida por Fundación Telefónica, se podrá visitar desde el 16 de junio hasta el 1 de octubre. Permite apreciar el talento de Alfred Hitchcock, considerado uno de los creadores más geniales del siglo XX, quien supo rodearse e inspirar a los intelectuales del momento no solo en materia cinematográfica, sino también en ámbitos como la moda, la arquitectura, la cultura de masas y el arte, que de manera simultánea evocaban la atmósfera de cada época.
  • En "Hitchcock, más allá del suspense" se abordan, desde una perspectiva global, los aspectos más relevantes de su vida y obra: desde sus iconos cinematográficos hasta su destreza para trabajar con grandes colaboradores, el juego visual de los trampantojos o cómo rompió los códigos de censura y supo como nadie vender y promocionar sus películas y a él mismo.
  • La exposición ha sido organizada en cinco grandes bloques que conforman un repaso de su vida y sus películas más conocidas: Introducción; El toque Hitchcock; Mujeres y hombres; Hitchcock y su tiempo, el arte y la arquitectura, y El revés de la trama: Hitchcock, las apariencias y los trucos.
  • La muestra, que ha estado previamente en el Espacio Telefónica de Madrid, va acompañada de una serie de actividades relacionadas con el cine y el suspense

San Telmo Museoa presenta Hitchcock, más allá del suspense, producida por Fundación Telefónica y comisariada por Pablo Llorca, profesor de Historia del Cine y de Historia de la Fotografía en la facultad de Bellas Artes de la Universidad de Salamanca (USAL). Es la primera itinerancia de esta gran muestra en torno a la figura del cineasta británico catalogado como el gran maestro del suspense. La muestra pudo verse por primera vez en el Espacio Fundación Telefónica del 5 de octubre de 2016 al 5 de febrero de 2017. La obra de Alfred Hitchcock (1899-1980) va más allá del estereotipo y tres décadas después de su muerte, su cine sigue siendo difícil de clasificar. Mucho se ha escrito sobre el que está considerado uno de los creadores más geniales del siglo XX y todas las interpretaciones coinciden en señalar la fascinación visual que desprenden películas como La ventana indiscreta, Vértigo o Psicosis, que son un compendio de imágenes de gran potencia que con el tiempo se han convertido en verdaderos iconos modernos.

Hitchcock, más allá del suspense no es una exposición lineal de la filmografía del célebre director. Por el contrario, se plantea como una mirada global a las claves esenciales de su cine para conocer y comprender toda su figura al completo. Se verán retratados aspectos personales y comerciales, la base fundamental de su proceso de creación y su lenguaje cinematográfico: su dominio de recursos del arte y el cine de vanguardia; su capacidad para rodearse de grandes colaboradores, desde técnicos y actores a diseñadores y guionistas, sobre los que ejercía un control férreo; el papel fundamental que tuvieron en sus obras los personajes femeninos y las relaciones complejas entre los dos sexos. Y por supuesto, la capacidad de sus películas para reflejar el tiempo en que fueron creadas y para evocar la atmósfera de cada época.

La exposición presenta a través de fotogramas ampliados y secuencias de sus películas, storyboards, bocetos de decorados, vestuario y peluquería, carteles, fotografías, revistas y vestidos, un recorrido distribuido en cinco ámbitos que ilustran las claves más significativas de la filmografía del director: Introducción, donde se realiza un repaso a su biografía y filmografía, su relación con el cine desde bien temprano o cuáles fueron las influencias para la creación de los iconos del cineasta. Se hace especial hincapié en los colaboradores con quienes trabajaba de manera muy intensa; El toque Hitchcock, que recorre aspectos técnicos del director como las superposiciones de las imágenes, las ralentizaciones, el lenguaje menos sofisticado, la música que acompañaba a las secuencias dramáticas ; Mujeres y hombres, donde se manifiesta la difícil relación entre ambos sexos y el deseo como uno de los motores centrales de sus películas; Hitchcock y su tiempo, el arte y la arquitectura retrata la consciencia que tenía el autor sobre su época y el contexto artístico y cultural que vivió y que no pasó desapercibido en su cine y, por último, El revés de la trama: Hitchcock, las apariencias y los trucos, que pone ante los ojos de los visitantes el sistema de trampantojos que Hitchcock fomentó en sus películas además de otras formas de engañar al espectador a través de la pantalla.

Hitchcock en San Telmo

Antes de entrar a conocer con mayor detalle los contenidos de la exposición, hay que señalar que en su presentación en Donostia la muestra incluye algunos elementos nuevos: fotogramas de las películas El enemigo de las rubias y Chantaje, ambas de sus comienzos; la película de 6 minutos Anémic Cinéma, de Marcel Duchamp, procedente de Cinédoc, de París, y fragmentos de películas familiares de la década de 1930, rodadas por él o por personas de su ámbito familiar, las cuales muestran a Hitchcock y los suyos en la intimidad, procedentes del British Film Institute.

Por otro lado, y dado que la exposición se celebra en San Sebastián, se ha decidido mostrar los lazos que unieron al director con la ciudad. Fue en Donostia donde tuvo lugar el estreno mundial de Vértigo, en 1958, un acto al cual el propio director asistió. Para ello se exhibirán cinco fotografías hechas durante su visita a San Telmo, así como un fragmento del  NoDo de julio de ese año.

Introducción

Hitchcock nace en 1899 en Londres en una familia católica y a muy temprana edad, con la muerte de su padre, se ve obligado a abandonar los estudios y emplearse en una empresa de telegrafía, al tiempo que asiste a clases de varias asignaturas, entre ellas historia del arte, dibujo y pintura. Pronto ingresa en la productora Famous Players-Lasky donde durante tres años realiza todo tipo de funciones, entre ellas guiones, decorados, vestuario y otros cometidos. Con 27 años se casa con su compañera de vida, Alma Reville. Entre 1924 y 1939, en Gran Bretaña, dirigirá 24 películas, nueve mudas, y se convierte en el director más popular del país.

Comienza en 1939 su época americana con un gran éxito: gana el Oscar a la mejor película con Rebeca (1940), aunque su período más prolífico y más intenso sucede entre 1953 y 1960. Es entonces cuando realiza La ventana indiscreta (1954), Vértigo (1958) y Psicosis (1960) para la Paramount, además de Con la muerte en los talones (1959), su única colaboración con la Metro.

Los presupuestos son generosos y la libertad creativa es amplia. Es el momento en el que también afianza la colaboración con sus dos actores fetiche, James Stewart y Cary Grant y la emisión de la serie de televisión Alfred Hitchcock presenta -372 episodios de los que él mismo dirigió veinte -, donde realizaba una introducción especial en cada programa. Todo ello convirtió a su figura una de las más populares y admiradas a nivel mundial.

En 1962 arranca con el inicio de colaboración con Universal y rueda Los pájaros (1963), film con el que consigue un éxito desde todos los puntos de vista, mientras que la controvertida Marnie, la ladrona (1964) marca un período de decadencia comercial, y poco después también artística.
Muere en Los Ángeles en 1980.

Desde el comienzo de su carrera Hitchcock controlaba todas sus películas; sin embargo, supo rodearse de colaboradores de calidad y apreciar lo que aportaban, aunque les controlaba férreamente. Saul Bass (1920-1996), famoso creador de títulos cinematográficos; Robert Burks (1909-1968), que colaboró en 12 películas del británico como director de fotografía; Edith Head (1897-1981), quien a partir de la década de 1950 diseñó el vestuario de todas sus películas en una época marcada por el tono sofisticado de las mismas o Bernard Herrmann, (1911-1975) compositor de la música de siete de sus películas y quien trabajó también con Welles, Mankiewicz o De Palma.

El toque Hitchcock

A lo largo de toda su carrera él se mostró fiel, con matices diferentes, a hacer un cine en el que lo visual y las respuestas emocionales del público eran fundamentales, lo que marcó su singularidad respecto a su propia época. El éxito comercial de la mayoría de sus propuestas le permitió esa diferencia y una libertad creativa de la que no disponían la mayor parte de sus colegas, que trabajaban para las grandes productoras.

Ya desde sus inicios, en 1927 asistía a la recién fundada London Film Society que proyectaba películas de vanguardia europea, de donde recoge determinadas formas para secuencias aisladas. Durante toda su carrera planteó sus películas y las historias que contaba de una manera visual, donde los recursos eran atípicos y muy personales. Así, en la segunda versión de El hombre que sabía demasiado (1956) hizo avanzar la cámara en planos sucesivos, mientras sonaba la canción de Doris Day como si fuese la propia música la que se movía por el espacio hasta llegar al niño secuestrado.

Cuando comienza su carrera en EEUU crea una sociedad cuyo objetivo era dar a conocer a la prensa las noticias referentes a él mismo. Por ejemplo Psicosis (1960) fue su obra maestra de la publicidad, con recursos raros hasta entonces como la insistencia en su propia figura como icono o el establecimiento de sesiones con horario fijo y no continuo.

En otro ámbito de cosas, a través de su lucha contra la censura, Hitchcock logró varios hitos con esta película: mostrar un pecho desnudo, si bien desenfocado; encargar un cartel que enseñaba por vez primera a una estrella en sujetador; comenzar el film con una larga escena de besos de dos figuras semidesnudas; y, lo más ofensivo para los más ortodoxos, enseñar en dos secuencias un retrete - una novedad en el cine de Hollywood -, incluido el sonido de la descarga de la cisterna.

Pero sin lugar a dudas, la secuencia más famosa de toda la obra de Hitchcock es el asesinato en la ducha, que en un primer lugar concibió sin música pero que, siguiendo la sugerencia del ya nombrado Bernard Herrmann, realizó finalmente con música, como todos conocemos.

Mujeres y hombres

La relación entre ambos sexos está presente en gran parte de la filmografía de Hitchcock. La mujer activa en Con la muerte en los talones, el deseo posesivo del hijo sobre la madre en Psicosis (1960), o todo lo contrario en Los pájaros (1962), son algunos ejemplos claros de la importancia de la relación entre los géneros y convierte el deseo en uno de los motores centrales de sus películas. Este es encarnado, también, a través de relaciones complicadas como en Vértigo (1958), donde el protagonista es incapaz de amar a la mujer real.

La mujer ocupó un papel protagonista en su obra. Sus máximos exponentes fueron Madeleine Carroll, Ingrid Bergman, Grace Kelly y Tippi Hedren aunque había una gran diferencia entre ellas, desde la fascinación que mostró por Grace Kelly hasta la humillación a la que fue sometida Tippi Hedren en la grabación de Los pájaros.

Hitchcock y su tiempo, el arte y la arquitectura

Firme a la esencia cultural y artística de las épocas que le tocaron vivir, Hitchcock encontró la forma de introducir ambientes contemporáneos y reconocibles. Especialmente, y a partir de la década de los 50, introdujo signos de modernidad plástica y arquitectónica para lo que se inspiró en muchos artistas contemporáneos de la talla de Len Lye, Julio Le Parc, Picasso, Dalí, los hermanos Whitney, Balenciaga o Christian Dior.

Entre otros elementos empleó los espacios arquitectónicos de manera escenográfica. En Con la muerte en los talones (1959) había alusiones diáfanas a Mies Van der Rohe, Le Corbusier o Henry Dreyfuss, que reflejan el triunfo del Estilo Internacional y cómo el director se apropió de él para sus maquinaciones. Las postales de la RDA fueron solicitadas expresamente por el director para inspirar los espacios de Cortina rasgada (1966), materializados a partir de esas imágenes.

De igual manera la alta costura también tuvo influjo en las películas de Hitchcock, ya que aportaban glamour, colaboró con Christian Dior y Balenciaga, entre otros. Especialmente tras la 2ª Guerra Mundial la clase media norteamericana triunfó y el gusto sofisticado de la Europa de postguerra se exportó. Atrapa a un ladrón (1954) es su película de suspense más afín a la comedia elegante que tan de moda estuvo en la década de los cincuenta. Reflejaba una Europa identificada con la Costa Azul vista a través de las páginas de las publicaciones femeninas: lujo, voluptuosidad y sofisticación.

Por otra parte también plasmó el paisaje cotidiano en Psicosis (1960): los nuevos automóviles, el paisaje de las gasolineras, los anuncios luminosos todo ello fue apropiado para dar en la primera parte una sensación de normalidad, a través de un agigantamiento del signo que prefiguró la estética pop.

Los títulos de crédito tuvieron un papel importante a partir de su etapa en Paramount. Desde La ventana indiscreta (1954) los títulos iniciales poseían un carácter de resumen de la película, bien a través de una imagen realista, bien a través de cartones dibujados. La colaboración con Saul Bass ofreció ejemplos de construcciones evocadoras a través de tipografías tratadas de manera plástica, dinamismo de la imagen y un sentido general de explicación alegórica de la película.

El revés de la trama: Hitchcock, apariencias y trucos

Hitchcock, quien no pretendía que sus películas fuesen espejos directos de la realidad, fomentó la estilización visual. Nunca pretendió que se notara, confiaba en la sugerencia y la eficacia de la retórica audiovisual. A medida que iba acercándose una época más realista y los rodajes eran en exteriores auténticos, Hitchcock desconcertaba a la crítica porque acentuaba, incluso, los aspectos más estilizados. Un claro ejemplo son los artificiosos decorados de Vértigo (1958), Marnie, la ladrona (1964) y Cortina rasgada (1966).

A partir de El enemigo de las rubias, ya en 1927, Hitchcock decidió aparecer en sus películas. Lo que al comienzo era una necesidad, el ahorro de un figurante, se convirtió en un juego. La última de sus presencias sucedió en la última de sus películas, una silueta negra tras el cristal del registro de "nacimientos y defunciones".

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