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Arte

Exposición: "Black Twins"

Exposición:
Zarautz
Lugar. Sala Municipal Sanz Enea
Fecha. Desde el 16 de julio de 2020
al 20 de septiembre de 2020

Hora. 18:00 - 20:00
Precio. Entrada libre
OrganizaAyuntamiento de Zarautz

La Sala Sanz Enea de Zarautz presenta la exposición pictórica "Black Twins" de los artistas Diego Vasallo y Jesus Maria Corman.

En el verano de 2017, surgen las primeras conversaciones con Jesús María Cormán -entre los que hay diversos vínculos comunes- sobre la posibilidad de encarar un proyecto común que, en principio, se reduciría a una única exposición, con unas coordenadas precisas en las que ambos pintores se sentían perfectamente identificados.

Lo que en un primer momento iba a ser un encuentro eventual, se fue convirtiendo en un proyecto de mayor envergadura, que les iba a permitir mostrar su trabajo en diferentes espacios. Este encuentro acabaría respondiendo al nombre de Black Twins.

En estas conversaciones entre Vasallo y Cormán, pronto surge un punto de encuentro sobre uno de sus intereses artísticos afines, que es notorio en la obra de ambos: una mirada al Movimiento Romántico -en concreto, al paisajismo- pero también a otros momentos históricos relacionados, como por ejemplo, el lado más oscuro del Arte Victoriano. Este vínculo común hizo que se plantearan la posibilidad de desarrollar un proyecto de exposición, a modo de diálogo visual, desde sus propias individualidades.

El Romanticismo histórico supuso una reacción contra el pensamiento racional de la Ilustración. Da protagonismo a la conciencia del Yo como entidad autónoma y, frente a la universalidad de la razón imperante en el siglo dieciocho, las capacidades variables e individuales -como la fantasía y el sentimiento- se imponen al pensamiento ilustrado.

Una de las marcas distintivas de aquellos pintores románticos era la obra imperfecta, inacabada y abierta, frente a la obra perfecta, conclusa y cerrada que habían perseguido los artistas en los periodos previos de la Historia del Arte.

Así, tanto Vasallo como Cormán, desde sus propias miradas, y desde la pintura -como vínculo y vehículo-, abordan sus trabajos con una actitud que podrían situarles conceptualmente en las mismas coordenadas de los artistas románticos, en una espiral divergente que conectara -poéticamente- la primera mitad siglo XIX con la primera mitad del siglo XXI.

La pintura de Diego Vasallo, de gran sobriedad cromática -apenas utiliza el negro, el blanco y el amarillo- y con el gesto, como principal argumento, propone estados emocionales en los que, probablemente nos reconocemos. Son campos de orden dentro de un caos aparente, de precisas claves que nos hablan de su individualidad, para conectarla con las individualidades de sus interlocutores. Como paisajes apenas vislumbrados, borrados, disueltos en la nada. Es una caligrafía universal del movimiento, del pálpito del ser humano, de su pensamiento y pulsiones más primitivas.

La discreción de su paleta es uno de sus recursos más inteligentes. El blanco y negro, y una ligera pátina amarillenta, nos llevan automáticamente, a un espacio cronológico fácilmente asociable al lenguaje de las fotografías antiguas, tan atemporal como perturbador. Y nos dice, con esta estrategia, que todo lo que el hombre fue, sigue siéndolo a pesar del tiempo. Tal como sucede en las imágenes pretéritas de las fotografías en blanco y negro, los cuadros de Vasallo funcionan como instantáneas emocionales rescatadas del pasado, en el que somos capaces de reconocernos, pero que, para hacerlo, no necesitamos ubicar en el punto exacto del espacio ni del tiempo. No es casual que sus pinturas incluyan -a modo de discretas ventanas- pequeñas imágenes fotográficas, dispuestas estratégicamente en el soporte, que crean un efecto simultáneo de equilibrio y desconcierto.

La obra de Diego Vasallo, dentro de ese aparente apocalipsis expresivo, manifiesta un control estructural que refleja a la perfección la dicotomía de la propia condición humana. Esta pulsión nos lo coloca a la altura en la que los artistas románticos entendían el Arte, y a su manera de estar en él.

La pintura de Jesús María Cormán, es el paisaje leído, interpretado, desde lo sensorial. El artista situado frente a la realidad física de éste, engulléndola, y devolviéndola más tarde en otra forma alternativa, utilizando para ello, la materialidad de la pintura al servicio de la "destreza" o voluntad del artista. Lo físico -entre lo que también incluiríamos lo ambiental, climatológico, temporal -, enfrentado a la mirada, siempre subjetiva y variable, del intérprete. Algo que, en cierta manera, ha sido una constante en buena parte de la Historia del Arte, y en la medida que aquí nos ocupa, al pensamiento romántico.

El modus operandi de Cormán consiste, en "colocar" la pintura de una sola vez -a modo de vertido fluido- sobre el soporte horizontal de la tela, y dejar que su desplazamiento por la superficie, merced de la nivelación de ésta, haga su propuesta visual. Este proceso de deriva, está íntimamente relacionado con el flujo del pensamiento. Esta visión del poder de los elementos, nos remite de inmediato a otra de las consideraciones fundamentales del pensamiento romántico, en el que, en este caso, el ser humano mengua -hasta desaparecer prácticamente- por la imposición aplastante de la Naturaleza.

De este modo, desde sus posturas individuales, el proyecto Black Twins, que proponen Diego Vasallo y Jesús María Cormán, pretende entablar un diálogo plástico abierto, estableciendo como eje, alguna de las claves fundamentales que conformaron el paisaje dentro del movimiento romántico histórico, abordados desde una perspectiva contemporánea. Tratando de hacerse con la mirada, no sólo de los artistas plásticos del XIX, sino también de los músicos y escritores que conformaron aquel momento histórico. Este es su segundo acto.

Enlaces de interés:
Ayuntamiento de Zarautz

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